DUEÑO se BUSCA
Por Susana von der Heide Founder & Thinking Partner en VON DER HEIDE
La palabra “empleado” empieza a sonar como un vestigio de otra época. Un eco de un mundo que ya no existe, donde el contrato era simple: vos ponías tu tiempo, yo ponía el sueldo. Vos obedecías, yo decidía.
Ese modelo murió el día en que las máquinas aprendieron a hacer mejor, más rápido y más barato lo que antes se valoraba como “trabajo”. Hoy, lo que se juega no es la obediencia: es la conciencia. No es solo cumplir, es saber con claridad qué valor aportás, cómo y para qué.
Ahí aparece el gran desafío de esta era: animarse a ser intrapreneur dentro de la propia organización.
Al entrepreneur ya lo conocemos: el que arriesga, crea y construye desde cero. Pero el intrapreneur es su par silencioso: el que se atreve a innovar dentro de la empresa que ya existe. El que no espera permiso para pensar distinto, el que encuentra nuevas formas de hacer y se anima a declararlas propias.
No hablamos de títulos, ni de accionistas. Hablamos de mindset. De pararse frente a un proyecto y decir: “esto es mío”, aunque no figure en el job description.
Claro que hay distinciones útiles (responsabilidad como capacidad de responder, accountability como el área por la que se te puede contar), pero lo central es otra cosa: el salto de espectador a protagonista. Ese paso donde dejás de limitarte a lo que te piden y empezás a actuar como si fueras el dueño del impacto que generás.
Las organizaciones no necesitan más reportes ni más controles. Necesitan más intrapreneurs: personas que toman decisiones como si la empresa fuera suya. Que leen el contexto, que se arriesgan a innovar, que sostienen la ola en lugar de dejarse arrastrar por ella.
Porque cuando nadie asume ese rol, la empresa se parece a un surfista sin tabla: a merced de la corriente. Y cuando muchos lo hacen, la ola se transforma en un impulso compartido: energía que empuja hacia adelante incluso en mares turbulentos.
El futuro del trabajo se juega ahí: en la capacidad de generar culturas donde ser intrapreneur no sea un acto heroico, sino la práctica cotidiana. Donde el talento no espere a que lo elijan,
La pregunta es simple, pero no menos incómoda: ¿sos empleado… o sos dueño?